María Grande al día

Día 02-03-2018 · 16 hs.

Sobre el fallecimiento de Martín Quintana, se nos solicitó publicar

Martín Isaías Quintana

Hijo querido, que dejaste nuestra alma y corazón dolido porque te amamos y te seguiremos amando hasta ese día en que el Soberano SEÑOR nos reúna en su presencia, porque hasta ese día nuestros corazones latirán con la esperanza de vernos por la fe en quién pusimos nuestro ser en sus manos.

Nos entristece porque no te arrebató la vida la droga, ni el licor, ni algún deporte de riesgo con el que algunos desafían la muerte al practicar. Ni tu vida se gastó en vivir en inmoralidad o corrupción. Sino que troncharon tu vida los que dicen que por vocación estudian para atender la salud de las personas, los que juran por los santos evangelios, los que de labios y de boca son muy religiosos pero para agradar a Dios están lejos en sus acciones al practicarlas por amor al prójimo. Porque no es ésta la primera vez que los facultativos de la salud nos han maltratado a la hora de ejercer sus servicios. Por la cual todas sus atenciones son remuneradas.

Hoy con la fuerza que el SEÑOR nos da, queremos llegar a la sociedad de nuestro querido María Grande que tanto nos ha dado.

Agradecemos a quienes merecen ser reconocidos, a los queridos maestros y profesores de la educación e instituciones donde cursaste tus primeros pasos, desde la querida escuela N°168, escuela N°180, tu escuela técnica donde cursaste tus últimos años en tu formación educativa; a la comunidad de la Iglesia Bautista, quién te transmitió y enseñó la palabra de Dios, quién formó tu carácter y vida espiritual, siguiendo los pasos de tu amado JESUCRISTO, con quién seguro hoy ya estás junto a Él.

Sentimosdar un agradecimiento a parte de la sociedad que nos acompañó; a todos los que lloraron tu partida; los que llorarán cuando sus corazones sean conmovidos porque aman de verdad y son sinceros con su prójimo en las horas de dolor; a todos mis hermanos en la fe de CRISTO; a mis amados familiares; y a todos los que hoy nos dan fuerza para seguir luchando en pos de la verdad y amor hacia el prójimo, que hoy tanto falta; y agradecemos a nuestro amado SEÑOR JESUCRISTO, el único camino hacia Dios.

Reflexionemos queridos vecinos y luchemos cada día en pos de la justicia y verdad porque no todo está perdido, para que descansemos en un mundo de paz y amor, porque ese es el propósito de Dios tu creador y de JESUCRISTO el salvador.

Hijo, fuiste noble y humilde de corazón con nosotros, jamás heriste nuestros corazones con palabras hirientes o maldicientes, sino que de tus labios salieron palabras de edificación con expresión de amor y aprecio por toda la humanidad.

Gracias hijo, por darnos lo que nos diste en este corto tiempo que estuviste con nosotros, hasta ese día que también estemos juntos a Jesús nuestro Salvador, quién prometió que los que creen en Él aunque estén muertos vivirán.

Tu papá y mamá, junto a tus hermanos Elías, Diego y Débora.

Juan Carlos Quintana

DNI 11.183.822