María Grande al día

Día 28-01-2018 · 22 hs.

“La proscripción de un liderazgo popular suele ser, la mejor forma de fortalecerlo” – Por Diego Lara

“La proscripción de un liderazgo popular suele ser, la mejor forma de fortalecerlo” – Por Diego Lara

Luiz Inacio Lula Da Silva es el inspirador, líder y conductor del movimiento popular más importante y transformador desde el regreso de la democracia en Brasil. Fue Presidente constitucional durante el periodo 2003/2010 y reelecto para el periodo 2010/2017. Su gobierno fue clave para el desarrollo económico de Brasil, especialmente en materia de reducción de la pobreza: al finalizar sus gestiones más de 30 millones de brasileros habían podido dejar de ser pobres.
Fue sucedido al frente del gobierno por Dilma Roussef, destacada dirigente del Partido de los Trabajadores fundado por Lula, quien fue destituida por juicio político de muy dudosa legitimidad, quedando al frente del gobierno Michel Temer quien – secundado de un elenco muy desacreditado y con fundadas sospechas de corrupción – impuso un modelo neoliberal y capitalista deshumanizante, dando un giro de 180 grados en la economía en la que se destaca la ejecución de una profunda reforma laboral que produjo una gran precarización en las condiciones de los trabajadores.
Este año hay elecciones presidenciales nuevamente en Brasil y Lula es el candidato al que todas las encuestas dan ampliamente ganador.
En ese marco y con una notable ausencia de pruebas que incriminen a Lula, hace unos días se conoció que el Tribunal Regional Federal de Puerto Alegre decidió confirmar la sentencia contra el ex presidente.
Mark Weisbrot, del Centro de Investigación Económica y Política de Washington y presidente de Just Foreing Policy, escribió para el New York Times “La evidencia en contra de Lula da Silva está muy por debajo de los estándares que se tomarían en serio, por ejemplo, en el sistema judicial estadounidense”.
Por su parte, Carta Maior, el mayor portal de izquierda de Brasil sostuvo en su editorial que “condenar a Lula es la contribución histórica de la justicia al proyecto conservador para Brasil del siglo XXI”.
Estos hechos me llevan a efectuar algunas reflexiones: esta sentencia obliga a replantearse la vigencia de la democracia en un modelo neoliberal, ya que en ese marco la democracia no garantiza justicia ni soluciones para las mayorías. Sin dudas esta sentencia busca proscribir a Lula para participar de las próximas elecciones e impedir de esa manera que nuevamente se ponga en marcha un modelo popular y redistributivo de la riqueza que ya fue apoyado en tres elecciones consecutivas desde 2002.
Pero no es esta la primera vez que se utilizan estos métodos proscriptivos en nuestra región continental – y por cierto tampoco será la última – y creo que la experiencia argentina nos ayuda a ver algo: la proscripción de un liderazgo popular suele ser, más temprano que tarde, la mejor forma de fortalecerlo. Esta decisión judicial, no hace más que confirmarlo como el líder y el símbolo del rechazo a un gobierno corrupto, impotente, desesperado e incapaz de resolver los problemas sociales del Brasil ni tampoco satisfacer su orgullo nacional.
Entiendo ahora en toda su dimensión la frase dicha por el Papa Francisco en su reciente visita a Chile y Perú: “America Latina buscaba la Patria Grande y está sufriendo un capitalismo deshumano”.

Diego Lara